Americanos precolombinos

Los primeros contactos entre los nativos americanos y los españoles se produjeron al llegar Colón en 1492. Años después, los conquistadores españoles dominaron todo el territorio habitado.

Resumen de la conquista

Resumen de la conquista

¿QUIÉNES SON LOS MAYAS?

Los mayas son uno de los pueblos indígenas americanos que todavía existen en la actualidad. Sus antepasados crearon un calendario de tal precisión, que aún hoy nos asombra.

 Cuando hablamos de los mayas, nos referimos al grupo de pueblos que pertenecen a la familia lingüística maya o mayense. La civilización maya surgió en Mesoamérica (área que engloba el centro y sur del actual México y casi toda Centroamérica) hace unos 3.500 años (en el 1500 a.C.), y alcanzó su máximo apogeo hace unos 1.600 años (en el 400 d.C.).

Ubicación de pueblos precolombinos

Ubicación de pueblos precolombinos

A lo largo de la historia, han habitado en un espacio geográfico muy concreto: Centroamérica. Han estado, o están, presentes en parte de México (en los actuales estados de Yucatán, Campeche, Quintana Roo, Tabasco y Chiapas), en casi toda Guatemala y en algunas regiones de El Salvador, Belice y Honduras.

Pero los mayas y su cultura forman parte también de nuestro presente. En la actualidad, aproximadamente tres millones de personas hablan alguna de las 28 lenguas mayas (entre ellas, la quiché y la yucateca). Viven en comunidades rurales agrícolas, aunque también son muchos los que emigran a las ciudades en busca de empleo.

A continuación, vas a aprender algo más sobre la antigua cultura maya, la que floreció en Mesoamérica hace muchos, muchos años…

HISTORIA DE LOS MAYAS

La agricultura del maíz fue la base de la economía de los antiguos mayas. Vivían en una sociedad muy jerarquizada. Estaban gobernados por una autoridad política y por un sumo sacerdote. Su historia suele dividirse en tres grandes periodos:

Periodo preclásico o formativo. Comenzó hace, aproximadamente, 3.500 años (en el 1500 a.C.). Durante esta primera etapa, los mayas recibieron la herencia cultural de otro gran pueblo mesoamericano: los olmecas.

Periodo clásico. Se extendió, aproximadamente, desde el año 300 d.C. hasta el 900 d.C. Se trata de la época de esplendor de la civilización maya. Fue entonces cuando se construyeron los grandes centros ceremoniales de Uaxactún y Tikal (Guatemala). Además, la influencia maya llegó a las tierras bajas del centro y del sur, donde se fundaron otras famosas ciudades: Palenque y Yaxchilán (México), Quiriguá (Guatemala) y Copán (Honduras). Por razones que no conocemos, estos centros fueron abandonados a mediados del siglo IX d.C., y sus habitantes emigraron a Yucatán.

Periodo posclásico. Abarca desde el 900 d.C. hasta la llegada de los españoles (principios del siglo XVI). A partir del siglo XI, los mayas recibieron la influencia de los toltecas, como lo muestra el gran centro ritual de Chichén Itzá (en el norte de la península de Yucatán). Por entonces se consolidó la Liga de Mayapán, una alianza de los jefes de esta ciudad y los de Chichén Itzá y Uxmal. La Liga de Mayapán dominó Yucatán durante dos siglos. Pero, después, casi todas las ciudades mayas fueron abandonadas de nuevo. Sólo quedó Mayapán, que continuó ejerciendo su dominio sobre el resto de los pequeños señoríos de la región.

ARTE Y CULTURA DE LOS MAYAS

El arte y la cultura de los mayas aún nos asombran. Veamos, primero, algunos aspectos de su arte.

Si queremos comprobar muestras de su arquitectura monumental, basta con contemplar las ruinas de Palenque, Uxmal, Mayapán, Copán, Tikal, Uaxactún, Quiriguá, Bonampak y Chichén Itzá. Estos grandes recintos eran ciudades, y no sólo importantes centros ceremoniales. Estaban compuestos por una serie de estructuras con forma de pirámide escalonada (en cuya parte superior había templos), que se agrupaban alrededor de plazas.

Las principales características de la escultura maya son el uso del relieve, la monumentalidad, la utilización del color y de los signos jeroglíficos, y la importancia de las líneas curvas. Buen ejemplo son las estelas encontradas en Tikal, Copán y Quiriguá. Pero, tal vez, la cumbre de la escultura maya sean los paneles de Palenque.

La pintura mural alcanzó una gran perfección y calidad. Los murales más importantes que se conservan son los de Bonampak (en Chiapas, México).

Por lo que respecta a otros aspectos de su cultura…

Los mayas desarrollaron una escritura jeroglífica. Gracias a ella, pudieron dejar constancia de su mitología, de su historia y de sus ritos religiosos (que fueron grabados en inscripciones y pintados en estelas y edificios). Pero, además, los mayas también dejaron escritos que realizaban en códices de papel amate (corteza de árbol) o en pergaminos de piel de venado. Se conservan tres de estos códices: el Códice de Dresde, el Códice de París y el Códice Tro-cortesiano.

Desde el siglo XVI, se realizaron numerosas compilaciones en lengua maya: obras religiosas (el Popol Vuh y los libros de Chilam Balam), dramáticas (Rabinal Achi), enciclopédicas (Libro de los Bacab) o de canciones y poemas (Cantos de Dzitbalché).

Establecieron un calendario muy complejo y preciso, y fueron grandes matemáticos.

¿Quieres saber el nombre de sus principales dioses? Éstos son algunos: Kukulcán (dios del viento), Chac (dios de la lluvia), Itzamná (dios de los cielos y del saber), Ixchel (diosa de la Luna) y Hunab Ku (deidad única y creadora).

Uno de los rituales mayas más importantes era el juego de pelota. Se practicaba en un recinto que había en casi todos los centros ceremoniales.

¿QUÉ FUE LA CIVILIZACIÓN AZTECA?

Al parecer, la palabra ‘azteca’ hace referencia a un lugar mítico, Aztlán, situado, posiblemente, al norte del actual México. Pero los aztecas se denominaban a sí mismos ‘mexicas’.

La civilización azteca se desarrolló en Mesoamérica, a partir del siglo XIV, durante el llamado periodo posclásico. Hasta el siglo XVI de nuestra era, los aztecas dominaron el centro y el sur de México, y crearon un gran imperio, que desapareció tras la conquista española.

FUNDACIÓN DE TENOCHTITLÁN

Cuando la cultura tolteca decayó, durante el siglo XII d.C., muchos pueblos llegaron a la meseta central de México, a los territorios que rodean el lago de Texcoco. Los aztecas, que fueron de los últimos, tuvieron que conformarse con establecerse en la zona pantanosa del oeste del lago. Estaban cercados por enemigos poderosos que les exigían tributos, y la única tierra firme que ocupaban eran los islotes del lago, rodeados de ciénagas.

En 1325, los aztecas fundaron la ciudad de Tenochtitlán, situada donde se encuentra la actual ciudad de México. Los aztecas convirtieron el lago, que era poco profundo, en superficies muy fértiles, llamadas chinampas. Eran unas islas artificiales en las que se cultivaban verduras, hortalizas y flores, y también les servían para criar aves. Además, los aztecas construyeron puentes para unir esas islas con la tierra firme; levantaron una especie de acueductos, y excavaron canales por toda la ciudad para hacer posible el transporte de mercancías y personas.

En la arquitectura de Tenochtitlán destacaban los edificios religiosos; eran gigantescas pirámides escalonadas, en cuya parte superior construían templos. Poco a poco, Tenochtitlán se convirtió en una gran ciudad, con una extraordinaria actividad comercial.

EL IMPERIO AZTECA

Los aztecas establecieron alianzas militares con otros pueblos. Gracias a ello, y a su propio poder, lograron crear un imperio que se extendía desde México central hasta la actual frontera con Guatemala.

La máxima autoridad de los aztecas, y de su imperio, era el tlatoani, el supremo gobernante, que tenía un poder absoluto en cuestiones políticas, militares y de justicia. ¿Quieres saber el nombre de los tlatoanis aztecas? Fueron los siguientes (entre paréntesis verás las fechas de su reinado): Acamapichtli (1361 o 1375-1395), Huitzilíhuitl (1396-1417), Chimalpopoca (1417-1427), Itzcóatl (1427-1440), Moctezuma I (1440-1469), Axayácatl (1469-1481), Tizoc (1481-1486), Ahuízotl (1486-1502), Moctezuma II (1502-1520), Cuitláhuac (1520) y Cuauhtémoc (1520-1521).

A principios del siglo XV, los aztecas gobernaban desde Tenochtitlán un enorme territorio, de forma conjunta con el reino de Acolhuacan y la ciudad de Tlacopan. Tenochtitlán, Acolhuacan y Tlacopan formaron la Triple Alianza para derrotar a los tepanecas. Cien años después, los aztecas habían logrado el poder absoluto.

DESAPARICIÓN DEL IMPERIO AZTECA

Durante el siglo XVI, crecieron las divisiones y los conflictos en el imperio. El enfrentamiento con algunos pueblos de la región facilitó, finalmente, la derrota de los aztecas frente a los invasores españoles, que contaron con la alianza de uno de aquellos pueblos enemigos de los aztecas: los tlaxcaltecas.

En 1519, el español Hernán Cortés había sido bien recibido por Moctezuma II, lo que no evitó ni la muerte del soberano azteca ni la conquista de Tenochtitlán por los españoles, en agosto de 1521. El último emperador azteca fue Cuauhtémoc. Aunque había logrado expulsar a Cortés de Tenochtitlán en 1520, no pudo evitar la derrota final azteca, y fue ejecutado por los españoles en 1525.

LA RELIGIÓN AZTECA: DIOSES Y SACRIFICIOS

Los principales dioses aztecas eran Huitzilopochtli (dios del Sol y de la guerra), Coyolxauhqui (diosa de la Luna), Tláloc (dios de la lluvia) y Quetzalcóatl (símbolo de la sabiduría).

Los sacrificios, de animales y de seres humanos, eran muy importantes en la religión azteca. El máximo honor para un guerrero era morir en batalla u ofrecerse voluntario para ser sacrificado en una ceremonia importante. Los aztecas también realizaron las llamadas guerras floridas; servían para extender las tierras de su imperio, pero también para conseguir prisioneros en los señoríos cercanos y luego sacrificarlos. Los aztecas creían que la sangre humana ofrecida en esos sacrificios alimentaba a los dioses solares; pensaban que así el Sol podría salir cada día, permitiendo la continuidad de la vida humana, animal y vegetal sobre la Tierra.

EL ARTE Y LA CULTURA AZTECAS

En el arte azteca destacan, sobre todo, las impresionantes pirámides que nombramos antes. Pero también fue muy importante el arte plumario, es decir, el realizado con plumas de aves. Los aztecas nos han dejado muy bellas y originales muestras, que hacían con plumas de aves procedentes de los bosques tropicales del sur de México y Guatemala. Un ejemplo muy famoso es el penacho de Moctezuma, un gran tocado o corona hecho con plumas de quetzal y adornado con oro.

Los aztecas utilizaban la escritura pictográfica grabada en papel o en piel de animales. Todavía se conservan algunos de estos escritos, llamados códices.

Tras la conquista española, muchos textos aztecas fueron recopilados en libros escritos en lengua náhuatl. Entre ellos, los Anales de Tlatelolco, los Códices Matritenses, la Colección de cantares mexicanos y Los romances de los señores de la Nueva España.

De forma general, llamamos aztecas a los habitantes de los territorios conquistados por Hernán Cortés, aplicándolo, por tanto, ese término no sólo a los propios aztecas sino también a los mexicanos. Los aztecas fundaron la ciudad de Méjico, donde se establecieron. La cultura azteca se caracteriza por ser buenos en la administración, de hecho, basaban la división de su territorio en 38 provincias tributarias y su organización social era una estratificación piramidal. En lo alto de esta pirámide se encontraban los Nobles y los Sacerdotes. Después de éstos, estaban los mercaderes y los guerreros. Por último, en la base de la pirámide, se encontraban los labradores y después los esclavos. Los principales cultivos que practicaban los aztecas eran el maíz, la fruta, el tabaco y las chiles. Los aztecas hablaban una lengua llamada náhuatl. La escritura mezclaba pictogramas, ideogramas y signos fonéticos. En sus escritos queda reflejada su propia historia, geografía, economía, religión, etc. Algunos códices han perdurado a lo largo del tiempo como es el caso del Códice Borbónico. Se trata de un libro-calendario con dos partes, la primera un libro de los destinos, llamado tonalamalt y la segunda las fiestas de los meses, xiuhpohualli. En la sociedad azteca, el emperador tenía poder ilimitado, que abarcaba todas las cosas y todas las personas. Junto a él, los guerreros y sacerdotes formaban el grupo social de mayor poder. Los guerreros eran el principal apoyo del emperador y permitió la creación de un imperio muy poderoso pero aislado políticamente. La mayor parte de la población eran artesanos, agricultores, servidores públicos, etc., que se organizaban en grupos de parentesco llamados calpulli. Apenas había grupos sociales intermedios. Aquí podemos situar a los comerciantes enriquecidos de la capital, que conseguían ascender intercambiando sus riquezas por prestigio en las fiestas que organizaban y ofreciendo alguno de sus esclavos como víctima de un sacrificio ritual. Xochiquétzal, diosa azteca También había esclavos que se utilizaban para el trabajo agrícola, el transporte, el comercio o el servicio doméstico. Algunos de los esclavos se encontraban en esta situación de forma temporal, hasta que pagaran una deuda o una condena. Otros eran prisioneros de guerra que podían ser sacrificados a Huitzilopochtli. En el plano sexual, sólo existían dos formas de relaciones sexuales permitidas: las que tenían lugar dentro del matrimonio y las de guerreros solteros con sacerdotisas dedicadas a la prostitución ritual. Estas últimas se consideraba que estaban protegidas por la diosa Xochiquétzal. Estas relaciones siempre se mantenían antes de que los guerreros partiesen a la batalla. El adulterio, por otra parte, era severamente castigado. Cada aspecto de la vida sexual estaba asociado a un dios diferente. Otro aspecto fundamental en la vida cotidiana de los aztecas era la educación, que era obligatoria, aunque con diferencias según el sexo. Para los chicos había dos tipos de escuelas: el telpochcalli y el calmecac. En el primero se estudiaba en la escuela pero se iba a dormir a casa por las noches y el segundo era una especie de internado que se reservaba casi íntegramente a los nobles. Las chicas en cambio eran educadas por sus madres en casa para realizar las tareas del hogar. Sólo las nobles podían ir a aprender a una especie de monasterio donde vivían hasta el momento del matrimonio. En esta educación, la religión tenía un papel importante, pero también se aprendía escritura, lectura, historia y música. Tengo bien clarito que esto no lo lee nadie, porque parece ser que por estos tiempos el conocimiento es “CUCO”, pero bueno, ahi les dejo mi aporte.-

¿QUIÉNES FUERON LOS INCAS?

¿Sabes qué era el Tahuantinsuyu? Si sigues leyendo, aprenderás que era el nombre que los soberanos incaicos daban al inmenso territorio que se encontraba bajo su gobierno. Inca es una palabra que proviene de la lengua quechua, y quiere decir ‘rey’ o ‘príncipe’. Es el nombre que se daba a los soberanos precolombinos de Cuzco, que establecieron un vasto imperio en los Andes en el siglo XV, muy poco antes de la conquista española.

Pero el nombre también se aplica a todos los súbditos del Imperio incaico. Los incas establecieron la última y más desarrollada de las antiguas civilizaciones andinas.

HISTORIA DE LOS INCAS

En torno al año 1100 d.C., los incas llegaron al valle de Cusco o Cuzco. Provenían del altiplano de la cordillera de los Andes. Aunque no tardaron en convertirse en uno de los pueblos más poderosos de la zona, su gran expansión no se produjo hasta mediados del siglo XV. Su primer gran soberano fue Pachacutec Inca Yupanqui; durante su reinado, los incas empezaron a conquistar otras regiones.

A Pachacutec le sucedió Túpac Inca Yupanqui, quien continuó la expansión por la costa y la sierra norte, hasta el actual Ecuador. Posteriormente, se dirigió al sur y avanzó hasta el río Maule, en Chile, el punto más meridional controlado por los incas. El Imperio incaico alcanzó su mayor extensión con Huayna Cápac (inca entre 1493 y 1525), hijo de Túpac. Cuando murió, las posesiones de los incas se extendían por la zona sur de la actual Colombia, Ecuador, Perú, Bolivia, y parte de Argentina y Chile.

Huayna Cápac murió, en 1525, sin haber designado sucesor, lo que provocó la división del Imperio. Sus dos hijos, los hermanastros Huáscar y Atahualpa, aspiraban al trono. Las luchas entre ambos se prolongaron hasta 1532, cuando Huáscar fue derrotado. Pero ya era tarde, pues el Imperio se había visto muy debilitado como consecuencia de la guerra civil. En ese crítico momento, llegó a la zona el conquistador español Francisco Pizarro, el cual recibió el apoyo de pueblos de la zona descontentos por la dominación inca. Pizarro hizo prisionero a Atahualpa, al que mandó ejecutar en 1533, y nombró soberano a otro hijo de Huayna Cápac, llamado Manco Inca (conocido como Manco Cápac II). El nuevo emperador se rebeló contra los españoles en 1536 y, aunque resultó derrotado, fundó un núcleo de resistencia en Vilcabamba.

A Manco Cápac II le sucedió en el trono su hijo Sayri Túpac, quien firmó la paz con el virrey español, Andrés Hurtado de Mendoza. Los últimos soberanos incas fueron los hermanos Titu Cusi Yupanqui (1561-1571) y Túpac Amaru (1571-1572), los cuales reiniciaron las luchas contra España desde Vilcabamba. Túpac Amaru, derrotado y decapitado en 1572 por orden del virrey, Francisco de Toledo, fue el último monarca incaico.

SOCIEDAD, ECONOMÍA Y CULTURA DE LOS INCAS

Como ya has leído, la máxima autoridad en el Imperio incaico era el inca o rey. Los incas denominaban a su reino Tahuantinsuyu, una palabra quechua que significa ‘Tierra de las Cuatro Partes’. Esas cuatro partes eran Antisuyu, Collasuyu, Cuntisuyu y Chinchasuyu.

La base de su organización social era el parentesco. El ayllu era el conjunto de personas que se consideraban parientes por descender de un antepasado común.

Los incas practicaron una agricultura avanzada, pero también fabricaron objetos de cerámica, tejidos y armas. Aunque no disponían de caballos ni de vehículos con ruedas ni de un sistema de escritura, los gobernantes cuzqueños pudieron estar en contacto con todos los territorios de su Imperio gracias a una compleja red de caminos de piedra.

Su sistema político y administrativo estaba basado en la agricultura y en el sistema de ayllus. Por debajo del inca o rey, se encontraban las familias de los antiguos incas, que eran denominadas panacas (‘familia noble’), encargadas de mantener el recuerdo del inca fallecido, de realizar ceremonias en su nombre, de cuidar sus bienes y de mantener las alianzas que hubiera hecho en vida.

Los siguientes niveles de poder, tras el inca y las panacas, eran los jefes de los pueblos conquistados y los curacas o jefes de los ayllus. Por último, los campesinos miembros de un ayllu (la gente común) tenían la obligación de trabajar por turnos para el Imperio (esta institución se llamaba mita).

Entre las expresiones artísticas más impresionantes de la civilización incaica se encuentran los templos (como el templo del Sol, en Cuzco), los palacios, las obras públicas y las fortalezas (siempre estratégicamente emplazadas, como Machu Picchu).

El dios supremo de los incas era Viracocha, creador y señor de todas las cosas vivientes. Otras grandes deidades fueron Pachacamac (dios de la creación y de la vida), Inti (dios del Sol y padre de los incas), Hamaquilla (diosa de la Luna), Pachamama (diosa de la Tierra) e Illapa (del rayo y la lluvia).

CUADRO COMPARATIVO

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MEDICINA PRECOLOMBINA

Fuente: Sabiduría Indígena.

La aportación de la medicina aborigen americana a la medicina moderna es un tema siempre apasionante, no solo por su interés histórico, sino por que es un tema siempre abierto a nuevas perspectivas.

Comenzó esta aportación en 1492 y constituyó una verdadera revolución terapéutica en su tiempo, que aun no ha cesado ya que en nuestros días se está trabajando en Botánica aborigen en diversos centros de la investigación de América y la Botánica americana sigue proporcionando nuevos elementos valiosos a la terapéutica moderna.

Cómo era la Medicina aborigen americana a la llegada de los descubridores españoles? Dependía del grupo cultural y había muchísimos y muy variados. Mientras la mayoría basaba la terapéutica en la magia y en el empirismo, otros grupos habían evolucionado hacia estados mas avanzados y así aztecas, mayas e incas habían logrado un notable desarrollo tanto en la terapéutica medicinal como en la quirúrgica. Se daba, sin embargo el contrasentido de que su desarrollo no había podido prescindir del sacrificio humano ni del canibalismo por muy ritual que fuese.

El chamanismo era una institución generalizada como lo es aún en los grupos que, como fósiles vivientes, conservan sus antiguas tradiciones y culturas lo es aún en Oceanía y África. Pero en las altas culturas americanas había evolucionado hacia una medicina sacerdotal, como ya había ocurrido en el antiguo Egipto, Siria y Babilonia por ejemplo.

En Méjico, capital del Anahuac, el emperador disponía cerca de sus templos de grandes jardines botánicos donde se aclimataban, a la par que plantas ornamentales de todo el imperio, otras medicinales de todos los territorios bajo su mando. En los tianquez o mercados aztecas, que eran verdaderas instituciones, los herbolarios vendían toda clase de plantas medicinales. Los Tlama-tepati-ticitl eran los medicos generales que curaban con plantas, baños, dietas, laxantes o purgantes. El Texoxo-Tlacicitl era el que se dedicaba a la cirugía. Los que practicaban flebotomías y sangraban eran los Tzoc-tzoani. Las parteras eran las Tlamatkiti-tzitl. Los yerberos eran los Papiani-Panamacani. Los especialistas en las enfermedades de los ojos tlancotinalitztli y los arregla huesos eran los teomiquetzani.

Practicaban la adivinación para llegar al diagnostico y la purificación para desagraviar al dios ofendido. Extraían la causa del mal por medio de la succión, como hacían todavía muchas tribus primitivas. La fisioterapia estuvo muy extendida entre los aztecas y así conocieron y usaron el baño de vapor o temazcalli, el masaje, la dieta y el ayuno como técnicas curativas.

La cultura médica de los mayas fue en conjunto muy similar a la azteca. El ahmen es el que sabe y era capaz de curar por diversos procedimientos, seguían a la previa ceremonia de adivinación o diagnostico.

Entre los incas, al llegar los primeros españoles, la medicina era como entre aztecas y mayas, una mezcla de religión, magia y empirismo. El amauta es el medico-sacerdote de la nobleza incaica, casta sacerdotal dedicada al arte de curar, con sus propias escuelas donde eran entrenados los mas selectos de sus descendientes. Llegaron a tener conocimientos muy por encima de su tiempo en Neurocirugía, cirugía craneal principalmente, practicando con profusión la trepanación craneal (a veces parece haber existido una verdadera locura de trepanar) logrando un elevado índice de supervivencias, incluso en casos muy delicados de traumas craneales tan frecuentes a causa de sus armas y forma de luchar. Sus mazas golpeaban espacialmente la cabeza, de manera que la fractura con hundimiento fue su principal lesión craneal en la que adquirieron gran practica quirúrgica los cirujanos militares.

Los hampi-camayoc, por su parte, eran los guardadores de medicinas. Otros eran los comasca o sancoyoc, que en un plano inferior equivalían al curandero, hechicero, envenenador y médico del pueblo llano. Utilizaban la adivinación diagnóstica lanzando las hojas de coca y la succión como terapéutica unida al uso de hierbas de acción medicinal.

Los collahuaya eran otros buenos hierberos, buenos botánicos y el ichuri era el chaman adivino.

Todos los cronistas de Indias refieren extensos capítulos al arte de curar entre los pueblos amerindios.

Los españoles no dejaron de aprovechar los nuevos descubrimientos en materia médica, y los nuevos remedios fueron pasando en una u otra forma al viejo mundo.

En esta acción destacan los médicos Nicolás Monardes, que vivió en Sevilla donde ejerció su profesión y recibía de América las plantas y substancias medicinales que utilizaba en sus propios pacientes, observando sus buenos efectos curativos y el doctor Francisco Hernández, protomédico de Felipe II, quien realizó en 1570 su viaje a Nueva España para estudiar la Historia Natural por orden del monarca. Allí conoció e hizo amistad con numerosos médicos aborígenes, utilizando sus conocimientos para escribir su voluminosa obra, gran parte de la cual estaba dedicada al estudio de los remedios vegetales. Posteriormente, las numerosas expediciones como la de Mutis, que estudió las plantas del Nuevo Reino de Granada, que abrió el camino para el conocimiento de innumerables plantas medicinales de América que luego penetraron en Europa. Su Flora de Bogotá y Nueva Granada es algo verdaderamente notable, como lo son los miles de dibujos del natural que aún se conservan en sus maravillosos colores, por fortuna bien guardados en un armario de acero, contra todo riesgo de incendio o inundación en los sótanos del Instituto Botánico Cavanilles del Jardín Botánico de Madrid, donde he podido verlos y estudiarlos.

Ruiz y Pavón estudiaron la Flora de Perú y Chile, resultado de lo cual es su obra Flora peruviana et chilensis. Ellos fueron quienes extendieron el uso de la Ratania y la Calaguala y el conocimiento de las quinas del Perú.

Mociño, Sessé y Castillo harán otro trabajo de investigación botánica en América, resultado del cual será su obra Plantae Novae Hispaniae.

¿Qué influencia ejercieron las nuevas substancias en España y posteriormente en Europa, en la dieta y en la terapéutica?

Bastaría que citásemos la quina, la zarzaparrilla, la ipecacuana, el palo santo o guayaco, el curare, la coca, la cáscara sagrada, jalapa, el Bálsamo del Perú, el Podófilo, la ratania, la angostura, la escobilla, la cuasia, la kamala, la copaiba, el paico, el jaborandi y la guaraná y la raíz de polígala entre miles de plantas americanas de acción medicinal. Y la yuca, el maíz, la patata, el cacao entre las alimenticias para comprender que podemos hablar de una verdadera revolución terapéutica y alimentaria, sin mencionar las especias, como la canela (Cinamomun ceylanicum), vainilla (Vanilla planifolia), nuez moscada (Myristica fragans), pimienta(Piper nigrum), clavo(Eugenia aromática).

O las plantas de uso industrial como las tintóreas: añil (Indigofera tinctorea), palo Brasil (Caesalpina brasiliensis), alheña (Lawsonia inermis), achiote (Bixa orellana), jagua (Genipa americana), cúrcuma (Cúrcuma longa), glasto (Isatis tinctorea), Reseda silvestre (Reseda lutea), y otras maderables o productoras de substancias tan difundidas como el caucho (Hevea brasiliensis), el marfil vegetal o cabeza de negrito (Phytelephas seemanii), la caoba, el guayacán, los cedros amargos, los bongos, los tangarés, etc.

La quina (Cinchona spp) fue una verdadera panacea. Decía Ramazzini que “la quina fue a la medicina lo que la pólvora al arte de la guerra”. Una verdadera revolución.

Y el maíz y la yuca (Zea mays y Manihot utilísima o mandioca para millones de seres humanos en el continente africano) que son originarias de América, hoy son base alimenticia, especialmente la yuca.

En cuanto a la patata (Solanum tuberosum) siendo oriunda de América hoy es base alimenticia de muchos pueblos de Europa. Venció el hambre en Inglaterra y países como Rusia, Polonia, Alemania y todos los países de Europa no se conciben hoy sin patatas. Por ello podemos decir, que como muchas de las plantas medicinales, las alimenticias han ejercido una influencia decisiva y la seguirán ejerciendo sobre la salud y la dieta de los pueblos europeos.

La quina tiene una larga historia que no vamos a exponer aquí, pero ha dado lugar a muchos libros escritos sobre sus propiedades y ha curado a millones de personas, especialmente sus derivados, utilizado aún hoy día para curar la malaria.

El Curare (Strichnos toxifera) también utilizado ampliamente en cirugía moderna, como anestésico de base, mediante sus derivados.

La Cáscara sagrada o jalapa (Convolvulus jalapa) purgante que se encuentra hace muchos años en la Farmacopea de toda Europa. La raíz de Michoacán o el ruibarbo de Indias que tanto alababa Monardes.

La ipecacuana (Psychotria emética) excelente amebicida y emético, del que se obtiene la emetina, insustituible amebicida.

El guayacán (Guayacum officinale) muy utilizado como sudorífico, diurético y antisifilítico en tiempos pasados. Se le llamó también palo santo o palo de bubas porque los indios lo usaban para curar esta enfermedad.

La zarzaparrilla (smilax sp) se usó y aún se utilizaba como diaforético, antigotoso, tónico gástrico, depurativo, diurético y aún antisifilítico. Hoy ha caído en desuso, pero durante varios siglos ha sido medicina de uso diario. Mutis preparaba con ella su famosa cerveza policresta combinada con la quina anaranjada.

El Bálsamo del Perú (Myroxylon peruiferum) aunque nunca lo hubo en el Perú, sino en Méjico, América Central y Colombia, fue muy usado por los indios (su savia negruzca) para la curación de las heridas. Luego se difundió por Europa para curar enfermedades de la piel, entre ellas la sarna y para la elaboración de pomadas. A este árbol se le llamó en Méjico huitziloxitl.

El Bálsamo de Tolú (Myroxylom balsamum o Toluiferum balsamum). Se utilizó su resina como la del Bálsamo del Perú para curar las heridas. Monardes lo alabó en gran medida entre las plantas recibidas por él.

El Podófilo (Podophyllum peltatum), purgante, colagogo, usado en trastornos hepáticos. En tintura concentrada es excelente y aún se usa para extirpar las verrugas especialmente el herpes progenital.

El Paico (Chenopodium antihelminticum) excelente vermífugo ampliamente utilizado, primero por los indios y luego en toda Europa.

La Ratania o estancadera (Ratania trinada) usada por los indios tupí como antihemorrágico fue introducido por Hipólito Ruiz en España. La había encontrado en el Perú. Hizo extractos que proporcionó al famoso médico Ruiz de Luzuriaga quien trató a varios pacientes con excelentes resultados, presentando luego un trabajo sobre el tema a la Real Academia de Medicina.

La Cuasia (Cuasia amara L.) traída a Europa desde Surinam pasando del Caribe a las Farmacopeas europeas como febrífugo, aperitivo y alexitérico, diurético y tónico estomacal, así como vermífugo en enemas.

La Angostura (Cusparia trifoliata) estudida por Mutis, se difundió por Europa como febrífugo, antipalúdico y tónico digestivo.

La Escobilla (Scoparia dulcis) que cito aquí por ser la preferida de Mutis quien la usaba como tónico y febrífugo, asegurando que había reducido toda su farmacopea personal a esta sola planta.

La Kamala (mallotus philippinensis) una Euforbiáceas de gran poder tenífugo y vermífugo, así como excelente en muchas dermatitis fue utilizada en Filipinas trayéndola a Europa donde fue también muy usada como tenífugo.

El Jaborandi (Pilocarpus gondotianus) conocido por los indios tupí-guaraní como emenagogo, abortivo, antirreumático, antianémico, anticatarral, también fue muy utilizado en Europa como sialorreico, sudorífico, gracias a sus alcaloides, isopilocarpina, pilocarpina, y pilosina, excitantes del Sistema Nervioso Central, muy utilizado en oftalmología.

La lista sería in terminable y aún más… ya que existen en América todavía miles de especies y géneros de plantas cuyos efectos terapéuticos aún no se han difundido.

Personalmente he tenido la suerte de conocer y utilizar numerosas plantas de Centro y Sudamérica en diversos procesos patológicos. Pondré un ejemplo de los más llamativos para terminar: la jagua (Genipa americana). He podido experimentar en repetidas ocasiones sus efectos antimicóticos, fungicidas, extraordinarios en las dermatomicosis, pie de atleta y afecciones dermatológicas pruriginosas. Fue desde los primeros tiempos del Descubrimiento muy alabada por Gonzalo Fernández de Oviedo, nuestro primer cronista de Indias y tenía mucha razón para hacerlo.

En el instituto de Investigaciones Amazónicas de Manaos,  en Brasil,  así como en otros muchos centros de investigación se están llevando a cabo una serie de estudios sobre las plantas utilizadas por los indios actuales como remedios para sus enfermedades, para comprobar en ella la existencia de posibles substancias terapéuticas nuevas. Algunas de ellas podrían revolucionar la terapéutica actual.

Los indios conocen muchos de sus efectos terapéuticos aunque las utilicen por sus aspectos mágicos. El amplio campo de los líquenes, de los hongos, de los cactus, aún casi vírgenes, está aún por estudiar. Creemos que en este terreno existe aún un gran futuro para la medicina y la terapéutica de las enfermedades que no debemos olvidar.

ACTIVIDADES DE REPASO

Acerca de Prof. Graciela Slekis Riffel

Directora de La Academia: centro de formación en oficios, apoyo pedagógico en todas las materias y niveles, y orientación vocacional. Egresada del Instituto de Profesores Artigas, en 1985, en Filosofía. Ganadora de concursos y agradecimientos de CODICEN por trabajos comunitarios. Promotora del desarrollo permanente en la comunidad de Las Piedras y Paso de los Toros, vocacional y humanista, ahora con grupos y páginas en la red.
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